ODA CON NOSTALGIAS DE CHILE
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En tierras argentinas
vivo y muero
penando por mi patria,
escogiendo
de día lo que a Chile me recuerda,
de noche las estrellas
que arden al otro lado de la nieve.
    .
Andando las llanuras,
extraviado en la palma del espacio,
descifrando las hierbas
de la pampa, verbenas,
matorrales, espinas,
me parece que el cielo los aplasta:
el cielo, única flor de la pradera.

Grande es el aire vivo, la intemperie
total y parecemos
desnudos, solos en el infinito
y oloroso silencio.
Plana es la tierra como
tirante cuero de tambor: galopes,
hombre, historia,
desaparecen en la lejanía.

A mí dadme los verdes
laberintos,
las esbeltas
vertientes
de los Andes, y bajo los parrones,
amada, tu cintura
de guitarra!

A mí dadme las olas
que sacuden
el cuerpo cristalino
de mi patria,
dejadme al Este ver cómo se eleva
la majestad del mundo
en un collar altivo de volcanes
y a mis pies sólo el sello
de la espuma,
nieve del mar, eterna platería!

Americano
soy
y se parece
a la pampa extendida
mi corazón, lo cruzan

los caminos
y me gusta
que en él enciendan fuego
y vuelen y galopen
pájaros y viajeros.

Pero mi cuerpo, Patria,
reclama tu sustancia:
metálicas montañas desde donde
el habitante baja, enamorado,
entre vegetaciones minerales
hacia el susurro de los valles verdes.

Amor de mis amores,
tierra pura,
cuando vuelva
me amarrar‚ a tu proa
de embarcación terrestre
y así navegaremos
confundidos
hasta que tú me cubras
y yo pueda, contigo, eternamente,
ser vino que regresa en cada otoño,
piedra de tus alturas,
ola de tu marino movimiento!

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